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Grapadoras

Las grapadoras unen folios de forma semipermanente. En función del modelo pueden llegar a agrupar un número determinado. Si quieres descubrirlo solo tienes que seguir leyendo. Recuerda que puedes ahorrarte los gastos de envío con una compra superior a 29€. 

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¿Cómo elegir la grapadora ideal?

Las grapadoras son instrumentos de fijación de gran utilidad en oficinas y despachos, tiendas, colegios, institutos y otros muchos lugares, que unen hojas de papel o cartulina mediante el empleo de grapas.

Para escoger la grapadora que mejor se adapte a nuestras necesidades debemos valorar diferentes aspectos:

  • En primer lugar, la capacidad de las hojas grapadas.
  • La profundidad de entrada del papel.
  • Y por último, la capacidad de carga y los tipos de grapas, que a su vez pueden ser: cerradas, clavadas o abiertas.

Además, las grapadoras pueden dividirse según su uso:

  • Clásicas o de sobremesa: se trata de los primeros modelos que surgieron. Están en todas las oficinas y su uso se ha estandarizado. Grapan alrededor de 20 folios y están disponibles en varios tamaños: grandes, pequeñas y minis.
  • Tenaza: para grapar pequeñas cantidades de hojas. Muy cómodas en su uso.
  • De gruesos: para grapar a partir de 30 hojas.
  • De brazo largo: grapado de folletos y otros documentos de gran formato y espesor.
  • Eléctricas: para el uso intensivo en la oficina, trabajos continuos sin esfuerzo respondiendo con rapidez y facilidad en el grapado.
  • Clavadora: grapadora sin yunque para clavar las grapas directamente sobre una superficie sin que se cierren las patas. También conocida como grapadora para tapizar. Las clavadoras se pueden clasificar a su vez en eléctricas o manuales. Las eléctricas funcionan con un adaptador de corriente, ocupan un mayor espacio, pero son potentes y útiles para cualquier trabajo de bricolaje. Las grapadoras manuales son utensilios más sencillos, ligeros y diseñados para fijar textiles. Requieren de algo de esfuerzo, pero gracias a sus diseños ergonómicos el trabajo se reduce.

Las grapadoras han surgido como respuesta a una demanda de hace años de poder agrupas varias folios de forma semipermanente. El avance de la tecnología y la implantación en las oficinas de artículos informáticos ha relegado a un segundo plano el uso de útiles de papelería. Pero aunque los ordenadores estén cada vez más presentes en nuestro día a día, el uso de folios sigue en pie y con ellos la necesidad de mantenerlos en orden y agrupados.

Las grapadoras son necesarias en cualquier ambiente laboral y escolar. Para conocerlas a fondo desvelaremos algún que otro secreto que solo los expertos conocerán.

¿Qué partes componen una grapadora?

  • El brazo, unido a la base con un cargador de metal.
  • El cartucho: donde se almacenan las grapas. Que a su vez contiene dos piezas: una rendija superior donde entra la guillotina, y una inferior por donde sale la grapa.
  • Un empujador insertado dentro del cartucho que desliza sobre una varilla y se acciona con un muelle para que la grapa baje.
  • Y, por último, La base con una guía para juntar o separar los extremos de las grapas.

Este último elemento, también conocido como yunque, admite varias posiciones que muchos desconocen, y cada una ofrece un tipo de grapado diferente: puntas hacia dentro (para agrupar un mayor número de folios con mejor fijación), puntas hacia fuera (atrapa menos cantidad pero ocupa un espacio más reducido) o clavadas.

¿Quién inventó las grapadoras?

La grapadora fue patentada en el año 1866 por el neoyorkino George W. McGill. Consistió en una máquina de cobre y zinc que atravesaba los papeles con una grapa de metal. Este primer modelo solo admitía una grapa, los usuarios tenían que recargarlas después de cada uso.

Con el paso de los años el aparato fue perfeccionándose y redujo su tamaño. Con los usos pasó algo parecido, el aparato que surgió como una agrupadora de folios, ha evolucionado hasta convertirse en un producto indispensable del bricolaje. Funcionado como tapizadora de muebles.

¿Cómo funciona una grapadora?

Para que una grapadora realice su función es necesaria la fuerza, en el caso de las manuales, o corriente, en las eléctricas, para empujar las grapas hasta el papel. Pero antes de llegar a este punto, hay que cargarla con sus correspondientes grapas. La posición exacta de la grapa es con las patas hacia abajo, para que una vez ejerzamos la presión sobre el resorte la grapa baje y con el yunque se cierre o se abra para fijar los documentos. En el caso de las clavadoras, la presión desliza la grapa en el material que queremos fijar actuando como una ‘pistola’. Las patas se introducen sin doblarse por la carencia del yunque.

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